miércoles, 13 de enero de 2016

El dominio del hombre sobre el resto de los animales 1

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     La humanización de homo sapiens.

Existen millones de especies animales y dentro de estos millones hay miles de especies de mamíferos y doscientas especies de primates existentes. La especie humana pertenece a uno de los doscientos tipos de primates. Aun así, la especie homo sapiens se ha categorizado a sí misma como superior y como algo aparte  en oposición a millones de otras especies a las cuales ha agrupado no sólo como animales – lo adecuado sería otros animales- sino como bestias, un término con connotaciones negativas (Corbey, 2013. Race and species in the post-World War II United Nations discourse on human rights. Párrafo 7 Kindle edition).  Esta diferenciación basada en argumentos filosóficos occidentales ha permitido el sometimiento, la opresión, la esclavitud y la  matanza de millones de otros animales.[1] Desde Platón y Aristóteles pasando por San Agustín y Tomas de Aquino, de Descartes a Kant hasta algunos círculos filosóficos actuales se ha considerado a los individuos humanos como fundamentalmente diferentes a los individuos pertenecientes a otras especies animales.
  El filósofo David Livingstone Smith argumenta que clasificar organismos como humanos “no es un ejercicio moral inocente en un juego de descripción taxonómica. Atribuir humanidad conlleva un peso moral inmenso y negarla a una criatura disminuye su estatus moral” (Livingstone Smith, 2013. Indexically yours. Párrafo 8 Kindle edition). El estatus moral ha sido un prerrequisito para la creación de marcos morales y legales que protejan a grupos de personas humanas de matanzas, torturas y esclavitud. La deshumanización es una característica común de la guerra, genocidio, esclavitud y otras atrocidades. Su propósito, en palabras de Livingstone Smith, es “desinhibir la violencia en contra del grupo deshumanizado a través de la exclusión del universo de obligación moral” (Livingstone Smith, 2013. Indexically yours. Párrafo 14 Kindle edition). Al negarles la consideración moral a los otros animales, Gary Francione, afirma que “los humanos no tienen obligaciones morales ni legales que les deban directamente a los animales[2] (Francione, 2010: Animal Welfare. 6ta parte párrafo 4to., Kindle edition). Es esto lo que ha legitimado, legalizado y hecho moralmente aceptable la guerra de exterminio y el régimen de esclavitud que los hombres han desatado e impuesto contra los otros animales.
La humanización del homo sapiens y la deshumanización de los otros animales puede ser resumida en el pensamiento de Emanuel Kant quien en 1708 aseveró que “los seres humanos son diferentes en rango y dignidad de las cosas tales como los animales irracionales, a los cuales uno puede tratar y disponer a discreción” (Kant 1974. p. 9). Siete años después en Fundamentos de la Metafísica de las Costumbres planteó que “los animales no humanos sólo poseen un valor relativo, como medios y, por lo tanto, son llamados cosas en contraste a las criaturas que son clasificadas como seres humanos, que son fines en sí mismos” (en Livingstone Smith, 2013. Indexically yours. Párrafo 14 Kindle edition). Casi trescientos años después y tras miles de investigaciones científicas a lo largo de estos siglos el connotado biólogo Mark Bekoff plantea que “no hay especies inferiores ni superiores sino que los humanos hacen esa diferenciación porque les sirve y les facilita la vida cuando deciden quien vive y quien muere” (Bekoff; 2012:9). En esta misma lógica Carl Sagan y Ann Druyan escribieron “es esencial una nítida distinción entre los humanos y los animales[3] si vamos a doblegarlos a nuestra voluntad, forzarlos a trabajar para nosotros, usarlos como ropa y comerlos sin culpas o remordimientos” (Sagan, 1992). Su perdida, dolor y muerte no tiene ninguna consecuencia para los humanos porque no son como ellos. Charles Darwin escribió “no nos gusta considerar como iguales a aquellos a quienes hemos hecho nuestros esclavos: los animales” (citado en Patterson, 2002: 25).




[1]  Según cifras de la FAO para el año 2007 el número de animales muertos para consumo humanos fueron: 50.000 millones de pollos; 2.715 millones de patos; 1.388 millones de cerdos; 1.169 millones de conejos; 648 millones de gallinas; 635 millones de pavos; 564 millones de ovejas; 402 millones de cabras; 301 millones de bovinos; 57 millones de otras aves; 23 millones de búfalos; 10 millones de perros; 5 millones de caballos; 1,5 millones de camellos. A estas cifras hay que agregar 122 millones de toneladas de peces y 760 millones de litros de leche. Ver http://www.fao.org/search/en/?cx=018170620143701104933%3Aqq82jsfba7w&q=number+of+livestock&cof=FORID%3A9&siteurl=www.fao.org%2Feconomic%2Fess%2Fess-trade%2Fen%2F&ref=www.fao.org%2Feconomic%2Fess%2Fess-home%2Fen%2F&ss=10927j6433327j33&x=0&y=0. A estas cifras hay que agregar los millones de animales que son cazados y otros cientos de miles que son usados en experimentos a nivel mundial.
[2] El énfasis es mío.
[3] El énfasis es de los autores.

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